Dicen que gobernar es gestionar, planificar y resolver problemas. Pero en San Bartolomé de Tirajana parece que el concepto ha evolucionado hacia algo mucho más cinematográfico. Lo que debería ser una gestión centrada en el bienestar de sus vecinos se está transformando, cada vez más, en un ejercicio de improvisación, propaganda y desconexión con la realidad del municipio.
Mientras los vecinos siguen esperando soluciones reales a los problemas de siempre, en lugar de ello el grupo de gobierno ha decidido elevar la política municipal a la categoría de espectáculo.
Y qué mejor símbolo de esta nueva etapa que la presencia en los Premios Goya, convertidos ahora, al parecer, en una extensión natural de la agenda institucional, aunque sea a costa del municipio.
Porque claro, ¿qué son los problemas de vivienda, servicios o limpieza frente a la oportunidad de pisar alfombra roja? ¿Quién necesita planificación urbana cuando se puede practicar el posado institucional? San Bartolomé ya no solo es un destino turístico: aspira directamente a plató.
La sensación de desconcierto crece entre los vecinos, que observan cómo el municipio funciona con una especie de doble guion, dos alcaldías paralelas, promesas que se repiten como si fueran eslóganes de campaña permanente y una gestión que parece más centrada en la puesta en escena que en los resultados.
Y en este nuevo relato, el humo ya no se vende, se produce en serie. Anuncios, titulares y actos que buscan impacto inmediato, aunque luego se desvanezcan sin dejar rastro en la vida cotidiana de quienes realmente importan.
El problema es que, entre gala y gala, San Bartolomé de Tirajana corre el riesgo de perder su identidad y su rumbo. Ese equilibrio que lo caracterizaba se diluye poco a poco, acercándolo peligrosamente a modelos donde el protagonismo político y el ocio terminan desplazando a los vecinos. Un camino que recuerda, cada vez más, a ese temido “segundo Marbella” que nadie reconoce querer, pero al que algunos parecen empeñados en acercarse.
La política local no puede convertirse en un espacio de disfrute personal, ni en un escenario de “jolgorio” permanente. Gobernar implica responsabilidad, planificación y, sobre todo, compromiso con quienes viven y sostienen el municipio día a día.
Desde Hablemos AHORA expresamos una clara discrepancia con estas formas y modos de hacer política, que consideramos alejadas de las verdaderas necesidades del municipio y más próximas a una estrategia de imagen que a una gestión responsable.
En palabras de su presidente, José Francisco Pérez, “San Bartolomé de Tirajana no necesita más fotos ni más actos de cara a la galería, sino soluciones reales, planificación y respeto por los vecinos. No se puede gobernar desde la alfombra roja mientras los problemas siguen en la calle”.
“Y nos preocupa esta deriva política que, lejos de corregirse, parece consolidarse”.
Quizá ha llegado el momento de bajar de la alfombra roja y volver a pisar la calle.
José Francisco Pérez López - Presidente de Hablemos AHORA