Todavía nos llegan los ecos de la celebración, tan significativa, del XXVaniversario de los Jesuitas mártires de la UCA (Universidad Centroamericana "JoséSimeón Cañas"), en el Salvador. A continuación, vamos a tratar sobre la vida y obra deuno de estos mártires, menos conocidos, como es I. Martín-Baró SJ. Nacho, como lellamaban sus amigos, nació en Valladolid y fue Vicerrector, Jefe de Departamento yProfesor de Psicología de la UCA. Además de ser reconocido como uno de los mássignificativos científicos sociales y psicólogos de América Latina, incluso a nivelinternacional, Martín-Baró destacó, como el resto de sus compañero mártires, por suentrega, servicio y compromiso social con los más pobres y excluidos; por la defensay promoción de la vida, dignidad y derechos (humanos, sociales…) de las personas ypueblos, para su desarrollo y promoción liberadora e integral.
El conocimiento y tarea de la psicología social de Martín-Baró se propone desideologizarla realidad, desenmascarar aquellas “ideologizaciones” que encubren laverdad real, que motivan la in-humanidad, des-realizan y alienan a las personas. Esasideologizaciones que sumen en el fatalismo, en la pasividad y resignación ante el mal ela injusticia para, de esta forma, sostener el injusto des-orden establecido. Quiererecuperar la memoria de los pueblos, sus historias, virtudes y luchas por lasolidaridad y la justicia. Frente al mal, la opresión e injusticia, como nos enseña elmaestro P. Freire, hay que promover una lectura crítica y ética del mundo, de larealidad. Con una concientización y educación-formación liberadora, solidaria ysocial, democrática y transformadora desde los oprimidos. Tal como nos muestran,asimismo, otros autores imprescindibles de la educación o pedagogía, junto a Freire,como L. Milani o el mismo J. Dewey. Hay que promocionar la responsabilidad y elcompromiso con todos aquellos movimientos sociales, como el de los trabajadores olos ciudadanos en general, los movimientos morales y espirituales que opten por lajusticia, el bien común y el desarrollo integral de los pueblos.
Aquí destacan los estudios, más desde el punto de la psicología de la religión,de testimonios espirituales como Mons. Romero, Arzobispo del Salvador, con el quecolaboraron estrechamente los jesuitas de la UCA. Y que, 9 años atrás, había sidoasesinado igualmente por su defensa y promoción de la justicia y la vida, de la dignidady derechos de los pobres. La religión y la espiritualidad tienen, en su misma entraña,todo un potencial humanizador y saludable, liberador y de compromiso ético-social,como se ejemplifica en el testimonio de Mons. Romero. Aunque también se puedemanipular por los poderes de todo tipo, y degenerar en deshumanización, alienacióny fatalismo, resignación ante al mal e injusticia para mantener (naturalizar) el des-ordeninjusto establecido, complementando las perspectivas con la sociología de la religión.
Agustín Ortega Cabrera- Doctor en Ciencias Sociales ULPGC