El médico de familia del Centro de Salud de Maspalomas, Pedro García Llanes, ha destacado la importancia de comenzar desde edades tempranas a prevenir los factores que incrementan el riesgo cardiovascular y ha advertido de que los problemas relacionados con el corazón y las arterias ya afectan a personas jóvenes.
Durante su participación en el espacio Pulso 360 de Radio Sol 94.8, García respondió a las preguntas planteadas por los oyentes sobre prevención cardiovascular, hipertensión, colesterol, obesidad, alimentación, ejercicio y hábitos de vida.
El facultativo explicó que el riesgo cardiovascular representa la probabilidad de sufrir durante un periodo determinado un episodio como un infarto de miocardio o un accidente cerebrovascular. En este sentido, señaló que no existe una edad concreta a partir de la cual haya que empezar a preocuparse, ya que se trata de un proceso que se va acumulando a lo largo de la vida.
Aunque las guías prestan especial atención al control cardiovascular a partir de los 40 años, García insistió en que “lo ideal sería de joven”, debido a que los malos hábitos mantenidos durante años pueden acabar manifestándose posteriormente. El médico aseguró además que ya atiende a personas de poco más de 30 años que han sufrido infartos relacionados con factores como la obesidad, el tabaquismo, la diabetes o la hipertensión.
La hipertensión, un riesgo silencioso
Uno de los principales asuntos abordados durante la entrevista fue la tensión arterial. García explicó que la hipertensión puede permanecer durante mucho tiempo sin producir síntomas evidentes, por lo que recomendó realizar controles periódicos.
El médico señaló que una persona puede presentar cifras elevadas de tensión sin encontrarse mal y que, precisamente por ese carácter silencioso, resulta importante comprobarla de forma periódica. También explicó que, cuando se realiza un control domiciliario, debe hacerse en reposo y utilizando preferentemente un tensiómetro de brazo.
Como referencia, apuntó que en casa, estando tranquilo, una presión arterial en torno a 135/85 o inferior es un valor adecuado, aunque la interpretación de las cifras debe realizarse teniendo en cuenta las circunstancias y características de cada persona.
Tabaco, tensión, colesterol y diabetes
García situó la hipertensión y el tabaquismo entre los principales factores que incrementan el riesgo cardiovascular. También señaló la importancia de controlar otros elementos como la diabetes, el colesterol y el exceso de peso.
En el caso del colesterol, explicó que no debe valorarse únicamente la cifra de colesterol total, sino el conjunto del perfil lipídico, incluyendo el LDL, el HDL y los triglicéridos. El especialista destacó especialmente el papel del colesterol LDL en la formación de placas de ateroma en las arterias.
El médico también relacionó el sobrepeso y la obesidad con la resistencia a la insulina, la hipertensión y el deterioro progresivo de los vasos sanguíneos. Además, puso el foco en la grasa visceral, que se acumula alrededor de los órganos y puede contribuir a distintos problemas metabólicos y cardiovasculares.
Alcohol y bebidas energéticas
Otro de los asuntos tratados fue el consumo de alcohol. García cuestionó la idea de que una copa de vino tinto tenga un efecto protector sobre el corazón y señaló que los estudios posteriores no respaldan esa conclusión.
El facultativo destacó que, según explicó durante la entrevista, el riesgo cardiovascular aumenta con el consumo de alcohol y advirtió especialmente sobre los patrones de consumo intensivo durante los fines de semana. También alertó de la combinación de alcohol y tabaco, al considerar que ambos hábitos pueden potenciar sus efectos perjudiciales.
Las bebidas energéticas fueron otro de los motivos de preocupación expresados durante el programa. García señaló que su elevado contenido de cafeína puede favorecer taquicardias y arritmias, especialmente ante un consumo excesivo, y reclamó una mayor atención sobre su consumo entre los jóvenes.
El estrés y el sedentarismo también influyen
El médico de familia explicó que el estrés agudo forma parte de los mecanismos normales de respuesta del organismo, pero diferenció esta situación del estrés crónico mantenido en el tiempo.
Según señaló, el estrés continuado puede contribuir a elevar determinados factores relacionados con el riesgo cardiovascular, aunque no lo situó al mismo nivel que factores como el tabaquismo o la diabetes. Frente a ello, destacó el ejercicio físico como una de las herramientas más importantes para reducir el riesgo.
García insistió en que no es necesario realizar grandes esfuerzos para empezar a mejorar los hábitos. Caminar unos minutos más cada día, aparcar más lejos o incorporar actividad física de forma progresiva son pequeños cambios que pueden contribuir a mejorar la salud.
Además, defendió combinar el ejercicio aeróbico con el trabajo de fuerza, especialmente a medida que aumenta la edad, por sus beneficios sobre la masa muscular, la autonomía y la calidad de vida. Para una persona que comienza a hacer ejercicio, recomendó que la actividad sea progresiva y adaptada a su condición física.
Atención a los síntomas de un infarto
Durante la entrevista también se abordaron los síntomas que pueden alertar de un infarto. García explicó que el cuadro clásico puede incluir un dolor u opresión en el pecho que puede irradiarse hacia el brazo o la mandíbula, acompañado de sudoración y malestar.
Sin embargo, advirtió de que no todos los pacientes presentan síntomas tan evidentes. En particular, señaló que algunas mujeres y personas con diabetes pueden presentar manifestaciones menos características, por lo que ante síntomas compatibles debe buscarse atención sanitaria.
El facultativo recordó que, ante la sospecha de un episodio cardíaco, un electrocardiograma puede proporcionar información fundamental para determinar si existe un infarto.
La entrevista forma parte de Pulso 360, el espacio de Radio Sol 94.8 dedicado a la prevención y a resolver las dudas de los oyentes con profesionales del Centro de Salud de Maspalomas. El programa continuará abordando cuestiones relacionadas con la salud cardiovascular y otros asuntos de interés para la población.