Como estamos en verano y apetecen cosas ligeritas, pero a la vez con un toque de sabor a fantasía, sin que la imaginación se desborde a lo Ferrán Adriá y sin necesidad de usar el nitrógeno, indispensable en toda cocina de seguir las recomendaciones de esos grandes chef, hoy les sugiero esta receta básica de merluza a la naranja.
La receta completa la he tomado prestada de www.petitchef.es, que a su vez la tomó del blog http://pachuparselosdedos.blogspot.com, aunque ahora sólo se prepara lo más básico, sin complementarlo con las rodajas de naranja pasadas por la sartén ni los langostinos bque sugieren las recetas originales. Quien quiera lucirse ante familiares y amigos, ahí puede encontrar ideas.
Los ingredientes son, además de las seis rodajas de merluza (que yo he comprado congeladas), tres naranjas y una cucharada de aceite de oliva virgen. El resto de los ingredientes son opcionales. Lo que tal vez eché en falta fue espolvorear un poco de perejil fresco picadito fino y para una presentación más atractiva a la vista, con un toque verde de frescor, unas ramitas espichadas a modo de palmeritas en una isla desierta. Aunque el mar luzca en este plazo amarilloso, no hay que espeluznarse pues las piscinas de saltos en Río estaban verdes y a pesar de eso se utilizaron.
Una vez descongeladas las rodajas de merluza, que yo he comprado en 5 Océanos, se ralla la cáscara de dos naranjas (la piel, si los que leen esto son de la Península), y se exprimen las tres naranjas para sacarles el zumo. En una taza se mezclan bien los tres elementos, la ralladura, el zumo y el aceite. En el recipiente donde tengamos las rodajas de merluza ya descongeladas, vertemos la mezcla anterior y lo metemos en la nevera (el frigorífico, si los que aún siguen leyendo no han asimilado el peculiar léxico canarión, en el que también podrían oír “frigorífero” y otras variantes), al menos unos 30 minutos para que se marine bien el pescado.
Cuando se vaya a servir, sugiero usar unas cazuelitas de barro donde poner la cantidad de ruedas de merluza que cada cocinilla estime por persona, en mi caso emplaté una o dos. Meter el plato en el microondas por unos tres minutos, tapado con esa especie de sombrero usado para conservar el vapor. Darle la vuelta a los medallones y volver a darle otros tres minutitos. Ya sólo falta adornar y llevar a la mesa. Más rápido y fácil, será difícil buscar algo.
Como ya se dijo, se puede complementar el plato básico con langostinos, tomates y productos similares al gusto familiar. También se puede preparar usando rodajas de atún u otros pescados, blancos o azules. Es cuestión de experimentar hasta encontrar lo que cada uno prefiera. Yo he preparado este plato de forma similar, pero usando una pieza de lomo de cerdo y ha quedado exquisito.
Lo cierto es que es un plato sabroso, distinto a lo habitual, muy fácil de preparar y cocinar y, sobre todo en tiempos vacacionales, no obliga a estar en la cocina por horas mientras los demás chapotean o se toman unos “hidratantes” relajantes. Las vacaciones son para todos.