Un significado filósofo romano dijo en cierta ocasión que hasta las verdades más claras pueden volverse más claras aún, que sólo dependían de apenas una brizna más de tiempo. Como añadiría siglos después el estadista Benjamín Disraeli en referencia a esa estrecha relación entre tiempo y verdad, el primero es precioso pero la segunda se hace aún más cuando el tiempo la refrenda.
Para quienes te conocemos, Ildefonso Jiménez Cabrera, sabemos donde reside la verdad, la tuya, la nuestra, la de la gente de bien. Para aquellos otros que teniendo la obligación de buscarla, de emitir sentencia sobre ella, el tiempo les hará descubrir su error, su precipitación, la irreversible perdida que una verdad a medias puede suponer para una persona, para una familia, para una ciudad.
No hay juez ni sentencia que nos arrebate el concepto que tenemos de ti y que comparte la inmensa mayoría de quienes te conocen o te han tratado. No hay juez ni sentencia más certera e inapelable sobre ti que aquella que te has labrado durante décadas, el ser precisamente aquel que hacía el trabajo que otros deberían haber hecho de oficio para salvaguardar el buen nombre de las instituciones democráticas, de la política, de los servidores públicos ante tanto desalmado.
Ya quisieran otros poder decir que han contribuido como tu a ser un ejemplo de decencia, de honesto proceder, de altura de miras y de sentido de la responsabilidad. Ya quisieran otros poder decir que en más de dos décadas de ejercicio al servicio del interés general tus aciertos se han traducido en visión, criterio y sensibilidad para con nuestro patrimonio, nuestro ordenamiento urbanístico, nuestra entidad como gran ciudad.
Cuanto engaño y trapisondas para burlar tu siempre atento y diligente proceder al frente de responsabilidades que otros sólo han sabido manchar, emponzoñar y colocar en los titulares de la corrupción y el descrédito para esta ciudad.
Cuanto estrategia sórdida urdida para intentarte apartar por quienes no soportan a la gente que como tu les han hecho frente, han combatido sus mañas y han tirado abajo sus planes para enriquecerse y delinquir sin vergüenza ni pizca de moralidad.
Creen, ilusos, que apartándote de donde tantas veces te ha puesto mayoritariamente la ciudadanía de Telde por sufragio universal, lograrían silenciar el flagelo que suponías y supondremos para su indecente proceder o sus ilegales tropelías. Creen, cobardes, que sus malas artes y su matonismo ahora podrá tener nuevas oportunidades de campar, cuando precisamente con lo a ti hecho han conseguido todo lo contrario, redoblar, ahora también por ti, que no vamos a darles tregua alguna en su diestra y siniestra forma de entender la política o el servicio público.
Si con tu proceder de tantos años nos han enseñado con hechos que la política como noble ejercicio de entrega a una comunidad era posible y digna, con tu gesto final la elevas a ese grado de coherencia y saber estar que te engrandece y sólo a los miserables les retuerce porque los empequeñece una vez más.
Debes saber que el Ildefonso Jiménez Cabrera que se queda en la retina de la inmensa mayoría de los teldenses, es aquel del semblante que reflejaba la conciencia de la responsabilidad y el alto honor del que es conciente que está para trabajar y rendir cuentas y no para pasear y llenarse los bolsillos. De que el Ildefonso que se queda en la memoria inmediata, presente y futura de los teldenses, es el de un señor de los pies a la cabeza que, incluso ante el acoso, la constante marrullería y el insulto sistemático del matonismo instalado en algunas catacumbas de esta ciudad, siempre supo responder con el argumento, el razonamiento y una templanza difíciles de imitar. Que el Ildefonso Jiménez Cabrera que conocemos todos y todas nos deja aún más unidos, más convencidos, más pertrechados, de cual es nuestra misión al servicio de las gentes de esta ciudad y de quienes debemos defenderla con el mismo rigor, la misma tenacidad y ejemplo que tu dejas impregnado a fuego en todos y todas nosotros/as, tus compañeros/as de NC, todos sus afiliados/as y la ciudadanía en general.
Tomamos prestada la célebre frase de otro político, aquella de la historia me absolverá, para hacerte llegar bien alto y públicamente, que tu historia personal y política, tu entrega y honestidad, tu saber hacer y estar, tu decencia irrebatible hace tiempo que te sentenció como uno de esos que Bertol Brecht calificó como de los imprescindibles y eso no hay injusticia que lo pueda cambiar.
Paco Santiago es Presidente de Nueva Canarias en Telde y Concejal del Ayuntamiento de Telde.