Hablar de mujer supone una oportunidad para hablar de fuerza, de ilusión, de futuro, de talento... pero también de la necesidad de poner en marcha nuevos modelos para la transformación que estamos viviendo. El sistema social y económico anterior ha fracasado, y el nuevo tiene que estar necesariamente más basado en las personas. Se hace ineludible que trabajemos por conseguir una sociedad donde podamos hacer que las personas cobren más autonomía, por una mayor igualdad entre mujeres y hombres, una mayor justicia social y el desarrollo de la solidaridad en todas sus dimensiones.
A pesar del esfuerzo que hemos realizado durante años, hoy la mujer vuelve a representar un papel más limitado en esta sociedad volcándose de nuevo en la familia y en sus necesidades, perdiendo posibilidades y oportunidades que sí tienen los hombres.
La realidad cotidiana nos envuelve en datos escalofriantes sobre el aumento del desempleo femenino, la disminución de la igualdad de oportunidades, la diferencia de salarios con respecto a los hombres ejerciendo las mismas funciones, el bajo nivel de acceso de las mujeres a los puestos directivos, la feminización de profesiones que se han desvalorizado y, lo que es peor, la feminización de la pobreza en nuestra sociedad.
Cuando el Estado decide hacer recortes en los servicios públicos, en especial los que tienen que ver con los cuidados a los mayores y a personas dependientes, está obligando a que las madres, hermanas, tías... a que las mujeres de la familia se dediquen a cuidarlos, lo que las empobrece en tiempo y dinero.
Reivindicamos nuestros derechos, reivindicamos nuestra salud y nuestro bienestar.
No podemos olvidar, y menos en Santa Lucía, sociedad moderna, dinámica y abierta, que está avanzado como fruto de los movimientos sociales, el importante papel de la mujer en el proceso de este municipio. Desde un papel activo en la reivindicación y lucha de los derechos básicos y fundamentales, hasta la mujer madre, empleada y cuidadora.
Junto al hombre hemos construido la sociedad que tenemos, apostando por la puesta en marcha de diferentes proyectos y programas dirigidos a conseguir esa igualdad tan deseada, a proteger a la mujer cuando es necesario, a formarla e informarla para promover su papel en la sociedad, a ofrecerle las herramientas necesarias para que avance personal y profesionalmente.
Hablar de mujer el 8 de Marzo es hablar de conciencia colectiva, de esfuerzo común, de trabajo. Es, hablar de esperanza sin renunciar al sueño de la igualdad.
Dunia González Vega Alcaldesa de Santa Lucía