El Presidente de Venezuela está entre la vida y muerte desde hace tiempo, en un baile de trileros por el que han pasado otros personajes de la Historia que por Motivos de Estado han pagado sus desatinos y tiranías con un duro peaje de paso entre dos mundos. El mantener bizantinamente vivo a una persona no tiene sentido alguno, es sencillamente indigno, a la muerte hay que mirarla cara a cara. Todos pasaremos por ese fielato. Es la única frontera donde no existe ni el contrabando ni el engaño.
Física y mentalmente Hugo Chávez esta desahuciado y sin posibilidades algunas de recuperación. El Tribunal Supremo de Venezuela ha cometido pecado de infamia e indignidad ante todas las realidades, visiones e interpretaciones posibles del Derecho. El presidente Hugo Chávez no compareció en tiempo y forma a jurar su cargo, luego ya no es, desde un punto de vista estrictamente técnico legal, Presidente de Venezuela.
La Toma de Posesión actúa en este caso como como plazo formal o término procesal, no compareció y su derecho prescribió.
En este caso la elección es nula de pleno derecho por el doble incumplimiento de la formalidad procesal denominada "toma de posesión" como por incumplimiento del fondo de la cuestión que es la manifiesta incapacidad para el cumplimiento de la misión encomendada.
Para la perfección del mandato presidencial es necesario el acto o formalidad denominado "toma de posesión" que no se ha producido por incapacidad física y mental manifiesta, por lo que su elección queda invalidada porque legalmente nunca se completó, consumó o perfeccionó, por lo tanto es nula de pleno Derecho y hay que repetirla.
Hugo Chávez se ha convertido en lo que siempre fue, una caricatura burda y soez de político, seguramente cocainómano y bebedor, además de desatinado y muy probablemente demente.
Pobre tierra de Venezuela, antaño paraíso y salvación de canarios.
Juan Carlos Cárdenes Domínguez
Ldo. Derecho, Máster Turismo y MBA