El frío del invierno puede aliviar la pesadez y la inflamación de las piernas en personas con insuficiencia venosa crónica, pero no hace que la enfermedad desaparezca. Así lo explicó la doctora Jennifer Berjón, cirujana vascular de Hospitales Universitarios San Roque en Maspalomas, durante el programa Cita con la Salud de Radio Sol 94.8.
Según la especialista, las bajas temperaturas favorecen la vasoconstricción, lo que mejora el retorno venoso y reduce molestias como calambres, hinchazón o sensación de cansancio en las piernas. Sin embargo, advirtió que esta mejoría es solo temporal y que el invierno es, precisamente, el mejor momento para diagnosticar y tratar la patología antes de la llegada del calor.
La doctora Berjón recordó que la insuficiencia venosa crónica es una enfermedad progresiva y con un importante componente genético, que puede verse agravada por factores como el sedentarismo, el sobrepeso, los embarazos, permanecer muchas horas de pie o sentado y la exposición prolongada al calor. En Canarias, añadió, la incidencia es elevada tanto por el clima como por la predisposición genética de la población.
Durante la entrevista, la cirujana vascular subrayó la importancia de acudir al especialista ante los primeros síntomas, como pesadez, edema o aparición de varices visibles, y desmitificó la idea de que se trata únicamente de un problema estético. También explicó las diferencias entre trombosis venosa superficial y profunda, insistiendo en que el diagnóstico debe realizarse siempre mediante ecodoppler.
En cuanto a los tratamientos, destacó los importantes avances en técnicas mínimamente invasivas como la radiofrecuencia, el láser, la esclerosis con espuma o procedimientos quirúrgicos específicos, con recuperaciones cada vez más rápidas y seguras. Asimismo, recalcó que las medias de compresión son una herramienta clave, pero deben ser siempre prescritas y adaptadas por un especialista.
Como medidas preventivas, la doctora recomendó mantener una vida activa, caminar a diario, elevar las piernas al descansar, controlar el peso, evitar el calor excesivo y finalizar la ducha con agua fría en las piernas. “Las piernas nos acompañan toda la vida, cuidarlas es mejorar la calidad de vida y prevenir complicaciones”, concluyó.