No es muy difícil escuchar, cuando, a través de la pequeña pantalla estamos siguiendo la retrasmisión de algún deporte, frases como: “ya se le notaban maneras cuando jugaba aquí, que pena que haya tenido que salir a otro lugar para triunfar”, etc. etc.
Deberíamos de analizar los problemas que acarrean, para los responsables de estas cadenas de deporte base, el mantener vivo un “aparato” tan complejo y tan difícil de mantener en esta sociedad de consumo y a veces tan ingrata. Se nos llena la boca de agua cuando pronunciamos nombres como VALERON, SILVA, PEDRO y RUBEN, por citar a algunos en lo que a futbol se refiere pero, ¿nos hemos parado a pensar que hubiese sido de estos si no llegan a “CAER EN OTRAS MANOS”? ¿Cuál habría sido su devenir si aún estuviesen en alguno de los Clubs donde comenzaron sus carreras deportivas? ¿Alguien se pregunta cómo llegan a sobrevivir estos Clubs? ¿Alguien los esponsoriza? ¿Son nuestras autoridades conscientes del importantísimo papel que desempeñan estas mujeres y estos hombres que, día tras día, hacen posible mantener viva la llama de nuestros niños en el deseo de parecerse a alguno de los citados en un futuro próximo? ¿Son nuestras autoridades conscientes de lo que sería de esta infancia si alguien no evitase que deambulasen por nuestras calles, a merced de cualquier desaprensivo?
En SOLACTUALIDAD creemos que no: Que ni nuestras autoridades ni la sociedad en general son conscientes de la labor social que llevan a cabo estos colectivos deportivos. Por ello, comenzamos hoy a publicar una serie de entrevistas con los responsables de estos Clubs de deporte base que a diario toman, voluntariamente, la responsabilidad de que frases como “MENS SANA IN CORPORE SANO” sean algo más que cinco palabras. Ellas y ellos, los responsables de estos colectivos, hacen de esta manida frase toda una FILOSOFIA.
Comenzamos esta serie de artículos en homenaje a todas y a todos ellos. Y se quedaran Uds. boquiabiertos cuando vean, a través de los mismos, el número de niñas y niños que a diario pasan horas de recreo en compañía de quienes dedican momentos de ocio a asumir responsabilidades que acarrean tras de sí un sinfín de incomprensiones, la mayoría de las veces de ingrato calibre.