El Castillo del Romeral abrió sus fiestas mirando al mar y, sobre todo, a su gente. El pregón se convirtió en un emotivo homenaje a generaciones de pescadores y familias que hicieron de la sal, las redes y las barcas una forma de vida y contribuyeron, con esfuerzo y sacrificio, a construir la identidad marinera del pueblo.
Bajo la dirección artística del vecino Andrés Melián, la velada entrelazó historia, memoria oral, fotografías, música y testimonios para recordar de dónde viene El Castillo y poner rostro a quienes siguen manteniendo vivo su vínculo con la pesca artesanal.
El relato regresó primero a La Caleta, aquel pequeño asentamiento de apenas ocho viviendas levantadas junto al mar, y recordó uno de los episodios que marcaron la historia local: el fuerte temporal de 1917 que arrasó las casas situadas a pie de costa y empujó a sus habitantes a buscar refugio más al norte. Desde allí, el pregón fue recuperando la memoria de los antiguos “caleteros” y “costeros”, de los hombres que pasaban largas temporadas faenando en aguas africanas y de las mujeres que, mientras ellos estaban en la mar, sostenían los hogares, criaban a sus hijos y trabajaban también en las plantaciones de tomates. Salinas, agricultura y pesca aparecieron así como tres oficios inseparables de la historia de El Castillo.
Las voces de Ciara Reyes García, María José Herrera Álvarez, Arminda García Trujillo y Loli García fueron las encargadas de acercar al público parte de esa memoria, en una narración que tuvo algo de historia colectiva, pero también de recuerdos familiares y de reconocimiento a quienes ya no están.
Uno de los momentos más cercanos llegó cuando el protagonismo pasó de los pescadores de ayer a los de hoy. Un vídeo realizado por Nor. Frame, Yéremy López Torres y Pol Gómez Gallardo, con la participación de Agustín Sánchez Padrón, David Delgado Phillips, Pablo Trujillo Guedes y Rayco García Habas, mostró la realidad de una profesión que ha cambiado con los años, pero que sigue conservando saberes y valores transmitidos entre generaciones.
La conversación continuó en directo en un escenario que recreó el ambiente cercano del bar de la Cofradía. Andrés Melián fue dando paso a los marineros para hablar de los recuerdos de quienes les enseñaron el oficio, de los temporales, de las dificultades de salir cada día sin saber qué traerá la mar y, también, del futuro y del relevo generacional.
También hubo espacio para reivindicar el papel de las mujeres en la historia marinera del Castillo del Romeral, una presencia que no se limita al trabajo en la mar, sino también a la orilla, a las redes, a la venta del pescado, al cuidado de las familias y a tantos trabajos cotidianos sin los que durante décadas tampoco habría sido posible sostener la actividad pesquera.
La música terminó de envolver una noche concebida desde el sentimiento. Las Mañanitas acompañaron el recorrido por las raíces del pueblo y Maruca Abrante y Tinito pusieron voz a una celebración que quiso ser, antes que nada, un reconocimiento a la gente de El Castillo.
El pregón concluyó con una llamada a conservar la memoria de los mayores y a cuidar el legado que dejan a quienes vienen detrás: “que cada barca que sale a faenar, cada red que se remienda en silencio y cada recuerdo de nuestra gente sigan guiando nuestros pasos”.
Tras escuchar el pregón, Alejandro Marichal destacó la dureza y la dignidad de una profesión que ha marcado profundamente la identidad del núcleo. “Ser pescador nunca ha sido fácil. Es una profesión dura, sacrificada, que exige paciencia, conocimiento y mucho respeto al mar. Y creo que ese carácter fuerte de la gente del Castillo del Romeral también se ha forjado ahí, entre la sal, el viento y la marea”, señaló, poniendo en valor además la capacidad de los vecinos para resistir, ayudarse y seguir adelante incluso en los momentos más difíciles.
También al término del acto, la concejala de Festejos y Eventos, Yilenia Vega, quiso detenerse en el papel esencial que las mujeres han desempeñado en la historia marinera del Castillo del Romeral. “Cuando hablamos de la historia de nuestros pescadores, hablamos también de las mujeres que esperaron, cuidaron, trabajaron y sacaron adelante a sus familias mientras el mar marcaba el ritmo de la vida del pueblo”, afirmó.
Vega subrayó que reconocerlas “es hacer justicia a una parte esencial de nuestra memoria, a madres y abuelas que con esfuerzo, sacrificio y una enorme fortaleza ayudaron a construir el Castillo del Romeral que conocemos hoy”. Porque la historia del Castillo del Romeral sigue escribiéndose cada mañana en la que una embarcación deja el refugio del puerto y vuelve a salir a la mar.