El neurólogo Jaime Narciso de la Rosa, especialista de Hospitales Universitarios San Roque en Maspalomas, ha destacado que el Alzheimer no debe confundirse con el envejecimiento normal, subrayando que se trata de una enfermedad que provoca un deterioro cognitivo que afecta directamente a la autonomía de la persona.
Durante su intervención en Radio Sol 94.8, el especialista explicó que, aunque con la edad es habitual notar cierta lentitud mental o pequeños olvidos, estos no deben alarmar por sí solos. “El punto clave es cuando esos fallos afectan a la vida diaria, como manejar dinero, medicación o desenvolverse con normalidad”, señaló.
En este contexto, Narciso de la Rosa, puso el foco en un momento “de cambio de paradigma” en el abordaje de la enfermedad. Tras años centrados en aliviar síntomas, la medicina comienza a disponer de tratamientos que actúan directamente sobre los mecanismos del Alzheimer. Aunque todavía no existe una cura, estos nuevos fármacos permiten ralentizar su progresión, especialmente en fases iniciales, lo que se traduce en más tiempo de autonomía y mejor calidad de vida para los pacientes.
No obstante, el especialista advirtió que estos tratamientos aún presentan limitaciones. Su uso está restringido a determinados perfiles de pacientes, requieren controles médicos frecuentes y pueden provocar efectos secundarios como inflamación cerebral o pequeños sangrados detectables en pruebas de imagen. Además, su implantación en España está pendiente de una mayor accesibilidad dentro del sistema sanitario.
Uno de los grandes avances recientes se sitúa en el diagnóstico precoz. El neurólogo destacó el uso creciente de biomarcadores —como pruebas de imagen cerebral, análisis de líquido cefalorraquídeo y, cada vez más, análisis de sangre— que permiten detectar la enfermedad en fases muy tempranas, incluso antes de que los síntomas sean evidentes. Esta revolución diagnóstica abre la puerta a intervenir antes y mejorar el pronóstico.
En cuanto a la edad de aparición, el experto indicó que lo habitual es que el Alzheimer se diagnostique a partir de los 60 años, aunque existen casos más precoces asociados a factores genéticos.
Más allá de los tratamientos, Jaime Narciso insistió en que una parte significativa del riesgo —entre un 30% y un 40%— es modificable. En este sentido, defendió la importancia de adoptar hábitos de vida saludables desde edades tempranas, incluso a partir de los 30 o 40 años.
Entre las principales recomendaciones, destacó mantener el cerebro activo mediante el aprendizaje continuo, cambiar rutinas y fomentar la vida social. “No se trata solo de hacer pasatiempos, sino de desafiar al cerebro constantemente”, explicó.
Asimismo, subrayó el papel clave de la salud cardiovascular. Controlar factores como la hipertensión, la diabetes o el colesterol no solo protege el corazón, sino también el cerebro. En esta línea, defendió la dieta mediterránea como uno de los modelos alimentarios con mayor evidencia científica en la prevención del deterioro cognitivo.
El ejercicio físico regular, especialmente de tipo aeróbico como caminar rápido, nadar o montar en bicicleta, es otro de los pilares fundamentales. Según indicó, practicar al menos 150 minutos semanales contribuye a mejorar el flujo sanguíneo cerebral, reducir la inflamación y favorecer la plasticidad neuronal.
El descanso también juega un papel crucial. El especialista alertó de que el insomnio crónico o trastornos como la apnea del sueño aumentan el riesgo de deterioro cognitivo, ya que durante el sueño el cerebro elimina proteínas tóxicas.
A estos factores se suman otros como evitar el consumo de alcohol y tabaco, prevenir traumatismos craneales, cuidar la audición y la visión, y mantener un buen estado emocional. “Tener proyectos, relaciones sociales y disfrutar de la vida también protege el cerebro”, afirmó.
El neurólogo hizo especial hincapié en la importancia del entorno del paciente una vez diagnosticada la enfermedad. El apoyo familiar, la estimulación cognitiva y la participación en centros especializados pueden mejorar notablemente la evolución y la calidad de vida. Asimismo, destacó el papel fundamental de los cuidadores, quienes también necesitan apoyo y cuidado para afrontar esta tarea.
Como conclusión, el Neurólogo Jaime Narciso de la Rosa, lanzó un mensaje de prudente optimismo: “Todavía no estamos curando el Alzheimer, pero por primera vez en la historia estamos empezando a modificar su evolución”. Un avance que, según el especialista, abre una nueva etapa en la lucha contra una de las enfermedades más relevantes en una sociedad cada vez más envejecida.