El hermanamiento entre Segovia y San Bartolomé de Tirajana cumple 30 años desde su firma oficial en 1996, aunque su historia real se remonta más de una década atrás. Así lo pusieron de manifiesto en una entrevista en Radio Sol Francisco Borregón, presidente de la Asociación Cultural Andariegos Segovianos, y Guillermo Guedes, presidente de la Asociación Profesional de Barman Aborigen Canario, quienes repasaron los orígenes, evolución y futuro de una relación única en su naturaleza.
Borregón explicó que todo comenzó a finales de los años 80 casi como una broma entre amigos del sector hostelero en Segovia. “Nos propusimos ir andando a Madrid, entrenamos un mes y salimos seis; llegamos cuatro”, recordó. Aquella primera experiencia, de cerca de 100 kilómetros, fue el germen de una iniciativa que fue creciendo progresivamente, sumando participantes y consolidándose como una tradición anual marcada por el esfuerzo, la convivencia y el espíritu de superación.
El contacto con profesionales canarios, especialmente vinculados a los concursos de coctelería, dio un impulso decisivo. De los encuentros surgieron desafíos conjuntos y nuevas rutas, tanto en la península como en Gran Canaria, donde también se organizaron caminatas de gran exigencia. Durante más de una década, estas actividades se desarrollaron de manera informal, hasta que en 1996 se formalizó el hermanamiento institucional entre ambos territorios.
“Queríamos que no fuera un hermanamiento de papel, sino algo vivo”, subrayó Borregón, destacando que ese objetivo se ha cumplido con creces. A lo largo de estos años, el vínculo ha trascendido lo institucional para convertirse en un intercambio constante de cultura, gastronomía, turismo y experiencias humanas. No solo se han promovido productos emblemáticos —como el cochinillo segoviano o los alimentos tradicionales canarios—, sino que también se han generado lazos personales duraderos, incluyendo amistades e incluso matrimonios entre participantes.
Por su parte, Guillermo Guedes puso el foco en la complejidad organizativa que implica mantener este proyecto. “Llevamos meses trabajando para cada edición”, señaló, en referencia a la planificación de eventos como la tradicional Noche Canaria, uno de los actos centrales del aniversario. En este tipo de encuentros se combinan gastronomía, música y tradiciones, con el objetivo de representar fielmente la identidad cultural de Gran Canaria en Segovia.
Guedes también destacó la importancia de la implicación colectiva, desde instituciones públicas hasta asociaciones y particulares. “Ha pasado muchísima gente en estos 30 años, todos aportando su granito de arena”, afirmó, insistiendo en que el éxito del hermanamiento radica en ese carácter participativo y en el compromiso compartido.
Sin embargo, ambos entrevistados coincidieron en señalar los desafíos que enfrenta el proyecto. La dependencia del apoyo institucional, especialmente de ayuntamientos y diputaciones, así como la dificultad para incorporar a nuevas generaciones, son algunos de los principales retos. “Esto no se sostiene solo; requiere ayuda y mucha dedicación”, advirtió Borregón, quien defendió la necesidad de seguir apostando por este tipo de iniciativas.
A pesar de ello, el balance es claramente positivo. Treinta años después, el hermanamiento entre Segovia y San Bartolomé de Tirajana sigue siendo un ejemplo poco común de relación activa, dinámica y profundamente arraigada en la sociedad. Lejos de limitarse a actos protocolarios, continúa vivo gracias al esfuerzo de quienes lo iniciaron y de quienes, hoy, trabajan para que tenga continuidad.
Los actos conmemorativos del aniversario incluyen actividades culturales, encuentros institucionales y la celebración de la Noche Canaria en Segovia, reflejo de una historia que comenzó como una aventura entre amigos y que hoy se mantiene como un símbolo de unión, intercambio y convivencia entre territorios.