El vicepresidente del Cabildo de Gran Canaria, Augusto Hidalgo, ha defendido en el marco del III Congreso Internacional de Turismo, Patrimonio y Sociedad, organizado por la Institución Universitaria Mayor de Cartagena, el modelo de desarrollo turístico de Las Palmas de Gran Canaria, ciudad de la que fue alcalde ocho años. “La política turística no puede limitarse a incrementar cada año el número de visitantes”, aseguró Hidalgo, “por eso, estoy convencido de que el turismo urbano puede hacer más sostenible el modelo turístico canario, que la actividad turística genere mayor productividad y que sus beneficios tengan una mayor repercusión sobre las rentas del trabajo”.
El vicepresidente del Cabildo participa desde ayer, como ponente, en el III Congreso Internacional de Turismo, Patrimonio y Sociedad, organizado por la Institución Universitaria Mayor de Cartagena y celebrado en Cartagena de Indias (Colombia). Se trata de un congreso se ha consolidado como un espacio de encuentro entre académicos, profesionales del sector público y privado y líderes comunitarios, con el objetivo de reflexionar y proponer acciones integradoras en torno al turismo sostenible, la preservación del patrimonio y el fortalecimiento social.
La participación de Augusto Hidalgo en este foro de la universidad colombiana se desarrolló bajo el título Ciudades resilientes y turismo sostenible en España: el modelo de Las Palmas de Gran Canaria, una conferencia en la que explicó la evolución del modelo turístico de la capital grancanaria, ciudad de la que fue alcalde de 2015 a 2023, y las claves que pueden permitir avanzar hacia un turismo más sostenible en Gran Canaria y en el conjunto de Canarias.
La intervención permitió trasladar al ámbito internacional la experiencia de la capital grancanaria y situar el debate sobre el futuro del turismo canario en torno a una cuestión central: cómo hacer compatible una actividad turística competitiva con ciudades más sostenibles, habitables y socialmente equilibradas.
En este marco, Hidalgo puso en contexto la profunda transformación experimentada por la economía canaria durante las últimas décadas, con un último periodo, a partir de 1980, en el que el sector terciario ha adquirido un peso predominante en la estructura económica de las islas.
“Podemos decir que el turismo nos sacó de la pobreza”, señaló Hidalgo, “pero el reto actual consiste en conseguir que la actividad turística genere mayor productividad y que sus beneficios tengan una mayor repercusión sobre las rentas del trabajo”. Para ello, defendió el vicepresidente insular, que las políticas turísticas no pueden limitarse al número de visitantes, sino que deben prestar especial atención a las infraestructuras, la movilidad, el desarrollo urbano, la sostenibilidad energética y la equidad social.
Canarias recibió en 2025 más de 16,1 millones de turistas, con un gasto medio diario por visitante de alrededor de 178 euros, según los datos incluidos en la presentación. Gran Canaria recibió más de 4,1 millones de turistas, con un gasto medio diario por turista de 175 euros. En este contexto, el vicepresidente primero destacó el papel singular que puede desempeñar Las Palmas de Gran Canaria dentro del modelo turístico de Canarias, ciudad en la que el gasto medio por crucerista se situó, según los datos de la presentación, en 224 euros por día.
Para Hidalgo, estas cifras muestran el potencial de un modelo de turismo urbano que aprovecha las características propias de la ciudad y que permite diversificar la oferta más allá del tradicional producto de sol y playa. En este sentido, explicó Hidalgo, las líneas estratégicas contempladas en el IV Plan de Marketing Turístico de Las Palmas de Gran Canaria, que incorpora una gran variedad de ofertas en otros ámbitos distintos al sol y playa, como el impulso a la naturaleza y el turismo rural, la gastronomía, el turismo náutico, el golf, el segmento LGTBI, el turismo de congresos y de nómadas digitales. También se plantean nuevas oportunidades vinculadas a la salud y el bienestar, las bodas y aniversarios y productos de interés especial, como el avistamiento de fauna marina o de estrellas.
Hidalgo también abordó durante su intervención las dificultades y contradicciones que puede generar el éxito turístico. En particular, hizo referencia al riesgo de que los destinos alcancen situaciones de saturación y al fenómeno conocido como “turismofobia”, recurriendo al modelo de Irridex de George Doxey, que describe la evolución de las actitudes de los residentes hacia la actividad turística desde la aceptación inicial hasta situaciones de molestia o antagonismo.
Frente a estos riesgos, el vicepresidente primero defendió la necesidad de anticiparse a los problemas y de concebir las ciudades turísticas como espacios pensados, en primer lugar, para las personas que las habitan. “El turismo ha sido y sigue siendo una fuente fundamental de riqueza y empleo para Canarias, pero el futuro no puede consistir únicamente en recibir más turistas. Tenemos que conseguir que cada visitante genere más valor, que ese valor se traduzca en mejores rentas del trabajo y que la actividad turística contribuya a construir ciudades con mayor calidad de vida para quienes viven en ellas”, afirmó.
La conclusión central de la conferencia fue, por tanto, la necesidad de evolucionar hacia un modelo de turismo urbano basado en más ingresos frente a un crecimiento exclusivamente cuantitativo del número de visitantes, acompañado de diversificación económica, infraestructuras adecuadas, ciudades habitables, alta calidad de vida, movilidad sostenible y una actividad cultural dinámica.
“Para que haya turistas que dejen más valor en destino es necesario que este disfrute de una sociedad bien desarrollada y con servicios de calidad. La mejora de la calidad de vida de la población local atrae a turistas de mayor poder adquisitivo, turistas que se sienten más seguros en el entorno y que pueden moverse cómodamente por el destino. Al final, turistas y rentas en la población local se acaban retroalimentando”, añadió Hidalgo.