El grupo de viajes británico Thomas Cook, el segundo turoperador global y el más antiguo del mundo, con 178 años de vida, ha entrado en suspensión de pagos tras haber fracasado las negociaciones de emergencia con su principal accionista y sus acreedores para lograr un rescate.
La compañía, que emplea a 22.000 personas, 9.000 de ellas en el Reino Unido, ha cesado sus operaciones, dejando atascados a más de 600.000 turistas que tiene actualmente de vacaciones, entre ellos 150.000 británicos, atrapados en lugares de todo el mundo a falta de ser repatriados. En Canarias la cantidad de turistas que se ven afectados asciende a unos 25.000, repartidos entre Gran Canaria y Tenerife mayoritariamente.
Los países con más turistas afectados por la quiebra son Grecia, Turquía, Túnez y España.