Municipalistas Primero Canarias urge al consistorio a un plan para acabar con lo sintecho en el municipio y coordinar una respuesta con todas las administraciones
La realidad del sinhogarismo en nuestro municipio exige una respuesta aún más urgente y ambiciosa. En el Pleno de julio de 2024, el concejal de Servicios Sociales, Dimas de la Cruz, reconoció públicamente que más de 700 personas vivían sin hogar en el término municipal.
Diez meses después, lejos de mejorar, la situación se ha deteriorado: es habitual ver a personas durmiendo al raso en parques, barrancos, jardines, aparcamientos e incluso en playas como Pasito Bea o Playa del Inglés
San Bartolomé de Tirajana necesita de forma urgente un Plan Municipal contra el sinhogarismo, alineado con la Estrategia Nacional para la Lucha contra el Sinhogarismo 2023–2030, que establece un marco común para erradicar esta forma extrema de exclusión.
Pedimos al Ayuntamiento que asuma el liderazgo de una respuesta estructurada, coordinada y valiente, que implique de forma directa a todas las administraciones competentes como son la Consejería de Bienestar Social del Gobierno de Canarias, el Cabildo de Gran Canaria, Delegación del Gobierno en Canarias y las Entidades sociales que ya trabajan en el municipio de forma muy activa
El sinhogarismo no se resuelve escondiendo a quienes duermen en nuestras calles, ni ignorando su presencia en zonas turísticas, debajo de puentes o junto a hoteles. Se resuelve reconociendo su existencia, garantizando sus derechos básicos, sumando esfuerzos y diseñando soluciones conjuntas entre todos.
Sabemos que un solo municipio no puede asumir en solitario la solución, pero sí puede liderar una respuesta pública y coordinada que actúe sobre las causas, mejore la atención y recupere la convivencia.
No actuar es permitir que continúe un drama humano que ya nadie puede negar. Pero mirar hacia otro lado ante el crecimiento incontrolado del sinhogarismo en nuestro municipio sería aún más grave. Es una realidad cada vez más cruda, más visible y más inaceptable. La pasividad institucional no puede seguir siendo la respuesta.